El destacado director de orquesta italiano, que debuta este fin de semana con la Sinfónica de Chile, abordará un programa con obras de Rossini y Haendel, destacando el estreno de la obra “Desfases” del compositor chileno Juan Pablo Vergara.

Camerata Vocal de la Universidad de Chile con la Orquesta Sinfónica de Chile
“Para mi Santiago es la capital del país de Claudio Arrau”, manifiesta el director italiano Massimiliano Caldi, quien dirige este viernes 1 y sábado 2 de julio a la Orquesta Sinfónica de Chile en debut ante el público nacional en el Teatro Universidad de Chile. El destacado músico, nacido en Milán, se declara un ferviente admirador del gran pianista chileno a quien “tuve la suerte de ver actuar en la Scala de Milán cuando yo tenía 16 años y era un estudiante de piano”, dice.

Principal director invitado de la Orquesta Filarmónica Silesiana de Polonia y Director Artístico Musical de la Orquesta de Cámara Silesiana, cargo que asumió luego de ganar el Sexto Concurso Internacional Grzegorz Fitelberg realizado en Katowice, Masssimiliano Caldi se ha presentado en salas de Viena, Linz, San Petersburgo, Amsterdam, Baden-Baden, Bonn, Frankfurt, Mannheim y Szeged, dirigiendo conciertos sinfónicos y óperas invitado por orquestas europeas. Su mayor actividad la ejerce en Polonia e Italia donde durante once años se desempeñó como Director de la Orquesta de Cámara Clásica de Milán.

Sobre su encuentro con los músicos de la Sinfónica de Chile manifiesta: “Es una orquesta de gran calidad, profesionalismo y tradición que maneja con competencia un variado y amplio repertorio, lo que pude comprobar en los ensayos donde abordamos con mucha rapidez una obra barroca como el Himno fúnebre para la Princesa Carolina de Haendel que tocamos con el estilo justo; luego preparamos Introducción, tema y variaciones de un joven Rossini, sinfónico, irónico y romántico que interpreta el clarinetista Alejandro Ortiz e inmediatamente después los músicos giran a la ejecución de la música contemporánea con la obra “Desfases” de Juan Pablo Vergara, interpretada con mucha pasión y tranquilidad”.

Respecto a esta pieza, estreno mundial de la Sinfónica de Chile, el Maestro Caldi la define como una obra con un mensaje muy claro: “Es como tomar un pequeño átomo, que se abre mucho y luego se reduce; es como nuestra propia vida, primero somos pequeños, crecemos y morimos”.

De la obra Rossini escogida para este programa opina que “aunque muestra al gran compositor del belcanto italiano en una faceta sinfónica, tiene la introducción de una sinfonía de ópera porque Rossini es siempre Rossini y como Mozart, en su música siempre está la grandeza de su talento, de su inspiración, su ironía y amor por la vida”.

En la interpretación de la obra de George Frideric Haendel destaca la participación de la Camerata Vocal que “ha demostrado una gran coordinación con la orquesta en la interpretación de una obra que tiene muchos y complicados detalles”.