-“Estoy sorprendido y halagado de que Gigi Caciuleanu me haya invitado a participar a través de mis canciones en este espectáculo de danza del Ballet Nacional Chileno”, afirma.

Germaín de la Fuente, voz del mítico grupo de San Carlos, Los Ángeles Negros

Es uno de los fundadores del exitoso conjunto que se convirtió en un fenómeno musical en los años 70, creadores de la “balada electrónica” que fusionó la música romántica con instrumentos de rock y se convirtió en la agrupación más influyente de la historia de la música popular chilena.

Así como los ángeles nunca mueren, la música de Los Ángeles Negros se ha mantenido viva durante 40 años, ha traspasado generaciones y fronteras y ha seguido escuchándose permanentemente, ya sea en la voz inconfundible de su vocalista fundador Germaín de la Fuente o en las de decenas de emuladores que han integrado las múltiples bandas ligadas, de una manera u otra, al fenómeno musical que provocó este conjunto. Un grupo de jóvenes provincianos que se fundó en 1968 en San Carlos, ciudad ubicada al sur de Chillán, en la octava región, pueblo natal de la gran Violeta Parra.

Los Ángeles Negros hoy están vigentes en toda América a través de sus canciones y gracias a la presencia escénica que le han dado sus diversos integrantes y conformaciones. El año pasado, durante la octava entrega de los Premios Latinos se les otorgó el Premio a La Trayectoria Musical. Temas como Y volveré, que les dio prestigio internacional, con letra de Germaín de la Fuente, ha sido grabado por famosos cantantes extranjeros como Vicky Carr, Raphael, Celia Cruz y José Luis Rodríguez. En Chile han sido Douglas, los Bunkers, Sexual Democracia y María José Quintanilla los que han hecho suyo el repertorio del legendario conjunto.

Pero ¿Cómo y por qué esta banda se convirtió en un suceso?  El musicólogo Juan Pablo González lo atribuye a una combinación de factores. “A fines de los años sesenta, la música popular chilena vivía uno de sus mejores momentos no sólo debido al éxito discográfico alcanzado por la Nueva Ola y el Neofolklore, sino que por la aparición de tres lenguajes musicales nuevos, que le permitirían a Chile aportar con algo propio en la competitiva escena internacional de la música popular. Estos lenguajes estaban marcados por la fusión o la mezcla, que era lo que naturalmente comenzaban a hacer los músicos chilenos luego de medio siglo de permanente apertura a la enorme variedad de músicas del continente Americano”.

“Eran mezclas musicales auténticamente nacionales, afirma el académico, que no se  basaron en ningún género ni estilo foráneo,  como la fusión que hizo Violeta Parra al tocar ritmos chilotes con el charango; Los Jaivas llevando la música andina al formato del rock y Los Ángeles Negros que acompañaron el bolero y la balada romántica con instrumental rockero. Los Ángeles Negros lideraron un movimiento musical que podemos denominar como balada electrónica al que se sumaron una media docena de grupos nacionales y que alcanzó un extraordinario impacto en toda Hispanoamérica”, concluye Juan Pablo González.

JOVENES PROVINCIANOS

Antes que entrara Germaín de la Fuente, la banda estaba formada por dos jóvenes estudiantes,  Cristián Blasser y Mario Gutiérrez , ambos en guitarra y el inspector del liceo de San Carlos donde estudiaban, Sergio Rojas, bajo. Ellos decidieron buscar a un cantante para competir en un concurso de bandas convocado por la Radio La Discusión de Chillán. Eligieron a otro joven de su ciudad, Germaín De la Fuente, muy conocido en la zona por su calidad vocal. Así nacieron los primeros Ángeles Negros, nombre que le dio Sergio Rojas en referencia a Los Diablos Azules que tocaban con Pat Henry.

Pero la llegada de Germaín de la Fuente, quien quería ser un bolerista,  cambio la línea musical del conjunto que se basaba en el rock. La combinación de estilos dio vida a una original fusión de una base instrumental rockera, un excelente vocalista  y un repertorio de canciones románticas. “Yo tocaba en una quinta de recreo de mi padre, con músicos que a mí me parecían viejos porque yo tenía 15 años, hacíamos de todo, yo tenía carrete musical, entonces a la banda no le gustaba mucho porque eran niñitos pirulos, yo venía con un prestigio negativo. ‘Este anda tocando por aquí y por allá’, decían, pero  cuando entré al grupo la evidencia era que yo sabía un poco más que ellos porque también amenizamos fiestas con Los Angeles Negros,  nos contrataron para matrimonios y  ahí no podíamos cantar baladas, teníamos que hacer cumbias”, recuerda De la Fuente.

Los Ángeles Negros ganaron el concurso radial y obtuvieron el derecho a grabar un disco sencillo en Santiago. “Cuando llegó el momento de concursar teníamos que decidirnos por una línea musical y nos encontramos con la balada de Orlando Salinas, Porque te quiero. Era una canción muy hermosa, romántica, pero moderna en su tiempo, diferente a las demás.  Por eso su autor es muy importante en nuestra carrera. Cuando grabamos  el disco se convirtió en un éxito de la noche a la mañana,  sin promoción, sin nada. Entonces la compañía nos convocó a seguir grabando temas para un álbum larga duración”, agrega.

EL ANGEL MÁS CONOCIDO

Conversamos largamente con Germaín de la Fuente, quien volvió a Chile hace 18 años y que pese a continuar cantando, hoy sólo bajo su nombre, en el inconsciente colectivo sigue siendo el más conocido  Ángel Negro. No ha parado de hacer música porque, confiesa, “es mi forma de vivir la vida”. Pero ahora se lo toma con calma.  A comienzos de este año, antes de ofrecer un exitoso concierto en el Teatro Caupolicán,  grabó el tema Dos líneas paralelas que se ha convertido en éxito. En noviembre se presentó en Santiago y regiones y en diciembre su nombre estará ligado al Ballet Nacional Chileno, Banch, que estrenará el espectáculo coreográfico Ángeles de Gigi Caciuleanu, inspirado en música de Los Ángeles Negros.

¿Cómo surgió el contacto con Gigi Caciuleanu, el Director del Ballet Nacional Chileno?

– Gigi escuchó música de Los Ángeles Negros y decidió hacer la obra,  lo que para mí fue extraordinario, porque no me lo esperaba. Cuando me contactó, me sorprendió muchísimo, gratamente, por supuesto –contesta – luego, hace una pausa y agrega: La música de Los Ángeles Negros me sorprende cada día más porque ha ido tomando una jerarquía que en sus comienzos no tuvo puesto que era mirada en menos pese a su gran éxito.  Y, ahora resulta que a los estudiosos les gusta analizar el fenómeno de nuestra música.

Puede ser porque el grupo marcó un hito al hacer la balada romántica con otra línea musical,  logrando un sonido muy particular ¿Cómo eligieron esas canciones que se hicieron tan famosas?

– Nosotros llegamos a esas canciones en forma bastante casual, inesperadamente,  porque el grupo en sus comienzos tenía otra idea de línea musical. A fines de los años 60  todo el mundo era seguidor de los Beatles, pero a mí me gustaban Frank Sinatra,  Tony Bennett, Lucho Gatica, Raúl Shaw Moreno, Carlos Gardel, Agustín Lara y Javier Solis, que es mi ídolo. Cuando nos juntamos en 1968 empezamos a probar qué íbamos a cantar. Casualmente nos encontramos con una canción que interpretaba un cantante desconocido para nosotros en aquel tiempo, José Seves,  quien después integró Inti Illimani. Era el tema Por que te quiero del un joven compositor, Orlando Salinas. Grabamos esa canción que no era inédita e inmediatamente nos ubicamos en ese estilo musical porque la canción tenía los elementos que a mí me gustan: una bonita letra y un amplio recorrido vocal, notas bajas y altas. Eso era lo que yo quería cantar. La grabamos y se convirtió en un éxito. Orlando Salinas siguió haciéndonos canciones, como Tanto adiós, No morirá jamás y Cómo quisiera decirte, una de las más emblemáticas de Los Ángeles Negros, entre otras.

Después vino una segunda etapa.  Del grupo fundador sólo Mario Gutiérrez  y yo teníamos claro que íbamos a ser músicos; los demás tenían otras expectativas de vida,  alcanzamos a grabar siete canciones del primer álbum antes que dos de ellos se casaran y se fueran; luego entraron  tres integrantes chilenos que llegaron desde Canadá: Luis Ortíz, Nano Concha y Jorge González con los que terminamos el Lp agregando otras cinco canciones.  Con esta nueva conformación hicimos ocho nuevos álbumes, pero a fines de 1971 se retiró Luis Ortíz después de una gira a México. Esporádicamente participó un músico chileno llamado Raúl Muñoz que grabó varios discos, pero después llegó Lucho Astudillo, quien se quedó en el grupo. Lucho Ortíz estuvo poco tiempo con nosotros, pero su participación fue importante ya que en el tiempo que él estuvo grabamos el álbum más exitoso de Los Ángeles Negros, que incluía  Y Volveré, Cómo quisiera decirte, El Rey y yo, Mi niña, Murió la Flor etc, un disco redondo…

Además del éxito y las giras ustedes obtuvieron muchos premios y reconocimientos…

– Si,  pero el premio principal fue el cariño de la gente, que felizmente seguimos disfrutando en la actualidad…

– Y vendían muchos discos…

-Sí, se vendían muchos, creo que en la música nacional, comparándonos con solistas inclusive,  somos unos de los que más vendimos y seguimos vendiendo todavía. Es el único grupo que tiene vigente discos de vinilo.  Estos han vuelto a estar de moda en Estados Unidos y México donde se siguen fabricando algunas ediciones especiales, pero son muy caros,  por eso no llegan acá. Cuando regresé a Chile de México en 1993 compré discos de vinilo de Los Ángeles Negros en $200 pesos por ahí, ahora ya no existen porque la gente los atesora más.

¿Cómo recuerdas el quiebre del grupo en México en 1974?

-Yo tuve un quiebre definitivo con el grupo a fines de ese año, cuando estábamos radicados en México. Por eso me dediqué a trabajar por mi cuenta. Hubo razones para que ocurriera el quiebre. Fue difícil mantenernos,  sobretodo en la situación en que estábamos, la verdad es que teníamos una relación tensa y difícil. Nuestra carrera comenzó demasiado rápido, en tres años grabamos nueve álbumes, hicimos numerosas giras por Chile y el extranjero, luego vino el golpe militar de 1973 y nos fuimos en gira por países sudamericanos. Teníamos programadas unas presentaciones en México donde nos dieron una visa por seis meses que se fueron alargando porque nos querían tener en las provincias. Nos programaron una gira interminable que para mí duró 20 años porque me quedé viviendo en México, trabajando solo mientras el grupo regresó ese año a Chile. En México me casé y tuve dos niñas, que se sumaron a mi primera hija que crió mi madre porque en esos años yo era un sufrido y joven padre soltero”.

Entonces ¿Los Ángeles Negros volvieron a Chile con otro vocalista?

– Sí  con un vocalista mexicano que debutó el año 1974 en México, ellos tuvieron el apoyo de la compañía disquera y de la empresa y eran los dueños del nombre. Yo seguí como Germaín de la Fuente, pero los publicistas me pusieron el “Ángel Negro” lo que me trajo problemas, así es que seguí cantando con mi nombre.

¿Cómo calificas tu carrera como solista?

– Muy bien, estoy muy satisfecho, hice muchas grabaciones como solista en México, las que desgraciadamente no fueron publicadas en Chile, donde no se editaban discos en ese período que era muy complicado.

Un día decidí regresar a Chile y de eso  ya han pasado 18 años.

¿Cómo retomaste tu vida acá?

Me radique en Buin a pesar de que quería vivir en Las Condes, es el sueño de toda persona que regresa y quiere lograr un buen status. Me compré un Mercedes Benz y empecé a buscar una casa amplia, con árboles frutales,  como la de mi pueblo, San Carlos, pero no me alcanzó el billete  Ahora  estoy feliz en Buin.

¿A que estás dedicado musicalmente en estos momentos?

– Hoy estoy dedicado a vivir. A cantar,  porque vivir para mí es hacer música. Actúo en diversos escenarios en Chile y el extranjero, estuve en Venezuela, en Concepción, en Viña del Mar, Tacna, Arequipa… hay buenas rachas…De repente me gustaría hacer más, pero estoy bien así.

¿Tienes tu grupo?

-Tengo una banda espectacular, que toca como a mí me gusta.

¿La televisión no te llama?

– No, la verdad es que no,  tampoco doy motivos para que lo hagan,  si te agarran manejando curado eres noticia. Una vez me llamaron porque el famoso rapero Jay Z grabó una de mis canciones, pero esa era la noticia, no Germain de la Fuente. Todo lo que signifique algo rimbombante llama la atención de la TV.

¿Mantienes alguna relación con el grupo Los Ángeles Negros que volvió a México donde sigue actuando?

– No hay relación,  desafortunadamente. Ellos siguen actuando con mucho éxito y les va muy bien. Se quedó Mario con su banda mexicana. Interpretan las canciones que yo grabé antes y, para colmo, las cantan bien.

¿Cuándo Gigi te propone hacer un ballet contemporáneo con tu música le sugeriste algún repertorio?

– No. El tiene a disposición toda mi discografía. Pero la elección ha sido suya, es su creación. Esa misma forma de actuar me llevó a no participar en el documental de Los Ángeles Negros que hizo el periodista Jorge Leiva pese a que hubo muchas cosas que no me parecieron bien porque en algunos casos faltaron a la verdad y fueron muy injustos con los fundadores del grupo, a quienes después que los entrevistó, que contaron su historia, los quitó de la producción. Los fundadores grabamos siete canciones, le dimos el nombre y una línea musical al grupo. Nosotros veníamos con algo que tuvo éxito, que al final de cuentas fue lo que funcionó y eso les sólo pertenece a los integrantes de San Carlos.

¿Te consideraste en algún momento un ídolo?

-No, no. Afortunadamente yo tengo como dos o tres personalidades, en el escenario me siento otra persona, pero eso me dura hasta que termina el show, después vuelvo a mi rutina; así no tengo conflictos ni miedo de salir a la calle…  tengo colegas que salen maquillados porque no se acostumbran a mirarse al espejo tal cual son… es mejor separar las cosas.

¿Cuál fue el aporte de Los Ángeles Negros a la música hispanoamericana?

-El aporte más importante que nosotros logramos fue juntar a la familia alrededor de nuestra música  que,  increíblemente, en los tiempos que corren ahora, se reúne a mirar viejos vídeos de Los Ángeles Negros de los años ’70, en blanco y negro y escuchan esas canciones. Pero como aporte musical ninguno, nuestra música es bastante simple, sencilla, no tiene nada sofisticado, nosotros somos una esponja que aprendimos de los que escuchábamos antiguamente. Actualmente sí hay jóvenes músicos que aportan mucho y yo los miro con asombro.

Quizás el principal aporte fue llegar al corazón de la gente…

– Es que ese es el principal, nosotros en la actualidad en un show aglutinamos a personas  de varias generaciones, gente muy joven y otra mayor que yo, personas de diferentes niveles sociales.  Para mi es muy satisfactorio, no hace mucho estuve actuando en el Centro Cultural Amanda en Vitacura, ante un público totalmente diferente y me llama mucho la atención que jóvenes ejecutivos conozcan las canciones del grupo y les gusten. Nuestra música atraviesa el tiempo y las fronteras  y eso para mi es maravilloso.

¿Esta es la primera vez que incluyen la música de Los Ángeles Negros en un espectáculo coreográfico

– Sí, se ha utilizado en cine americano y en telenovelas donde tocan la canción Murió la Flor, y una canción mía la incluyó en uno de sus últimos álbum Jay Z, un rapero exitosísimo, productor y marido de la cantante Beyoncé.

Entrevista de Nury Constenla C.