Reconocida internacionalmente como una de las más destacadas directoras de orquesta del ámbito musical internacional, la artista fue invitada por el CEAC de la Universidad de Chile para abrir la Temporada 2012 de la Orquesta Sinfónica de Chile.

Gisele Ben Dor tendrá la batuta del Primer Concierto de la Temporada de la Orquesta Sinfónica de Chile

Con un talento indiscutible y un carisma a toda prueba, ha dirigido desde la Filarmónica de Israel a la Sinfónica de Londres y la Filarmónica de Nueva York y ha compartido escenarios con Leonard Bernstein, Zubin Mehta y Kurt Masur.

Ella tendrá la batuta del Primer Concierto de la Temporada de la OSCH, dedicado al Día Internacional de la Mujer. Dirigirá  un repertorio construido especialmente pensando en mujeres históricas o de la literatura musical o universal que aportaron inspiración a los más grandes compositores.

Debutó como directora de orquesta a los 28 años de edad, con nueve meses de embarazo,  dos semanas antes de dar a luz a su primer hijo. Y nada menos que interpretando la Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky con la Orquesta Filarmónica de Israel y con la aprobación del propio Zubin Mehta, quien dijo: “si a ella no le molesta ¿por qué tiene que molestarme a mí?”

Ese día Gisele Ben Dor inició una brillante carrera llegando a ser considerada una de las más destacadas directoras de orquesta del momento.  Actualmente es una de las principales embajadoras de la música latinoamericana del siglo XX a nivel mundial. Ha sido directora invitada de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, la Sinfónica de Londres, la Filarmónica de Londres,  la Filarmónica de Los Ángeles y la Filarmónica de Israel, entre muchas otras.

De padres polacos,  Gisele nació en 1955 en Uruguay. Desde muy niña demostró su gusto y condiciones musicales las que primero canalizó en el piano, derivando pronto hacia la dirección que le apasionaba. A los 18 años se trasladó a Israel para estudiar en la Academia Rubín de Música de la Universidad de Tel Aviv donde se graduó. Luego continúo especializándose en la Academia de Música de la Universidad de Yale, en Connecticut, Estados Unidos, donde hoy reside y ha hecho su carrera. Se considera tanto uruguaya como israelí y  estadounidense porque afirma  “los músicos somos cosmopolitas”.

Este es su segundo viaje a Chile donde estuvo hace cuatro años dirigiendo un programa de música latinoamericana con mucho éxito. Ahora está expectante porque debutará con la Orquesta Sinfónica de Chile, la agrupación orquestal de mayor trayectoria del país, Premio a la Música 2011 por sus 70 años de labor contribuyendo al desarrollo artístico del país.

El Concierto que ofrecerá con la Orquesta Sinfónica de Chile está dedicado al Día Internacional de la Mujer ¿Qué mensaje le manda a las mujeres del mundo en esta fecha?
–  Las mujeres deberán cambiar el mundo, un mundo que sufre injustamente bajo la crueldad de la indiferencia, la violencia y el egoísmo. Sin llegar a estratagemas sugerentes de la gran Lisistrata de Aristófanes, deberemos encontrar en la naturaleza generosa de la mujer un principio universal que nos permita abrazar al mundo, integrarnos a él en forma completa y sanarlo por dentro con nuestra intuición vital y equilibrio mental.

¿Cómo define el programa que dirigirá en Chile? ¿Fue construido pensando en la mujer?
– Si, fue construido especialmente pensando en mujeres históricas o de la literatura musical o universal que aportaron inspiración a los más grandes compositores. Uno de los compositores del programa es una mujer, la esposa del compositor Robert Schumann,  Clara Schumann. Aquí vemos el talento. En Sheherazade, de Rimsky Korsakov, basada en los Cuentos de las mil y una noches,  vemos las inteligencia y la sagacidad de la mujer.

DIRECTORA DE ORQUESTA
Si bien la música se manifestó en usted desde que era una niña ¿En qué momento y por qué decide convertirse en directora de orquesta?
– Mi primera aventura como directora ya ocurrió cuando tenía 12 años. Formé un grupo coral con mis amigas, y yo les enseñaba todo,  nota por nota, porque no leían música. Actuábamos mucho en la comunidad en Montevideo. Aun nos recuerdan allí. O sea que mi inclinación fue natural, y sin modelos. Mucho mas tarde, cuando fui a vivir a Israel, tuve oportunidad de conocer una gran orquesta, la Filarmónica Israelí, e iba a diario a los ensayos, por mi cuenta. También me enseñé a leer partituras orquestales, o sea que fui autodidacta en ese sentido. En un momento entonces decidí estudiar dirección orquestal formalmente e ingresé a la Universidad de Tel-Aviv. Ya tenía 25 años.

¿Cómo recuerda su debut – embarazada de nueve meses de su primer hijo – nada menos que con la Orquesta Filarmónica de Israel dirigiendo una obra tan importante y exigente como La Consagración de la Primavera de Stravinsky?
– Fue muy emocionante, uno de esos eventos que quedan grabados en la memoria para toda la vida. Además que, en este caso, fue filmado por la BBC para transmisión por toda Europa. Recuerdo una sala completamente llena, mucho entusiasmo de parte de todos, incluso gran humor, lo cual podía esperarse por el estado tan avanzado del embarazo. Mi primer hijo nació un par de semanas después del concierto. Fue un comienzo tanto de mi carrera profesional como mi debut como madre.
La Consagración de la Primavera fue una de las primeras obras que escuché a los 5 años de edad.  Y como los niños no tienen prejuicios tanto Stravinsky como Bartok me gustaban muchísimo. Mi papá me había comprado una colección de discos – “28 Joyas Musicales” – de música clásica, y esa obra estaba incluida. En la Universidad de Yale también la habíamos estudiado concienzudamente. De modo que cuando me enfrenté a la orquesta estaba muy segura, y no me pareció siquiera difícil.

¿Qué condiciones tiene una mujer, que no tiene el hombre, al pararse en el podio frente a una orquesta?
-¡Pienso que es mejor plantear lo opuesto! No es que fuera condición innata, pero a los hombres se los respeta en forma intuitiva, tanto varones como mujeres. No hay duda alguna sobre ello, y lo único discutible es cual es la verdadera razón de que a las mujeres a veces se las respete menos. El podio no es excepción. Pero, repito, esa es una ventaja masculina cultural. No puedo pensar en ningún atributo “femenino” que le otorgue superioridad a la mujer directora. En realidad, la determinación de “femenino” y “masculino” es cultural, y no puede incluirse en ninguna ecuación objetiva.

¿Alguna vez sintió discriminación por ser directora de orquesta?  
– Si por discriminación se entiende no haber sido nombrada para un puesto, por ejemplo, es imposible saber algo así con certeza.  En Estados Unidos hay una intención genuina de crear mentes abiertas, a nivel colectivo. Pero al final, hay que convencer a los músicos, ejecutivos, miembros de directiva, etc. en forma individual, uno por uno. Hay otros aspectos en los que se nota lo que pudiera llamarse “discriminación”, en el sentido de establecer una categoría “sui generis” para la mujer directora de orquesta, e incluye todas las preguntas que los reporteros le hacen a las mujeres, que no le harían a los hombres, trivialidades como “como te vistes para dirigir? “  o  “qué te llevo a decidir ser directora de orquesta”.

Su calidad profesional y su carisma le han permitido dirigir importantes orquestas de todo el mundo ¿Qué le han aportado cada una de ellas?
– Toda orquesta de tan alto nivel da gran satisfacción del punto de vista artístico, por supuesto. Es como conducir un automóvil de supremo lujo y precisión (para aquellos que gustan de conducir automóviles), o como vivir en una casa de ambientes amplios y de gusto impecable. Lo mas extraordinario que sucede entre una gran orquesta y el director – si las circunstancias lo permiten, como la acústica, por ejemplo – , es la flexibilidad, experiencia y atención colectiva que posee un grupo así para seguir, hasta a veces adivinar, la intención del director/a. Cuando eso sucede, se crea una situación ideal: todas las mentes resultan ser una.  E Pluribus Unum (de muchos, uno ) triunfa sobre Primus Inter Pares ( primero entre pares ).  El director/a entonces puede darle forma al sonido como si la orquesta fuera su propio instrumento, y puede expresarse al máximo a través de el.

Usted dice que ha tomado lo mejor de cada uno de los grandes directores con los que ha compartido escenario ¿Qué tomó de Leonard Bernstein,  Zubin Mehta y  Kurt Masur?
– De Bernstein, la idea de que la relación con la música del artista genuino es una cuestión, digamos, de vida o muerte. De Mehta, la actitud colegial, cordial, frente a los músicos y el sentido del humor. De Masur, sus importantísimos recuerdos e información de varios grandes compositores a quien conoció personalmente, como Shostakovich.

Usted dirigió la Orquesta Sinfónica de Santa Bárbara, en California, desde 1994? ¿Cuáles considera usted que fueron los principales logros con esta orquesta?
– Mi primer amor fue siempre la educación, y en los años que trabaje allí conseguí hacer llegar la música clásica a los niños de escuela publica en los barrios menos privilegiados. Recibí por ello honores de la ciudad de Santa Bárbara. También  trabajé duramente para aumentar la calidad artística de la orquesta y lo logré a un muy alto nivel. Como repertorio, empujé mucho la música de compositores latinoamericanos, que se escucharon entonces por primera vez tanto en Santa Bárbara como en Los Ángeles.  Realicé dos festivales, uno dedicado a la música del compositor mexicano Silvestre Revueltas y el otro al tango y también el malambo ( www.tangofestival.net ). Grabe 4 CD’s con la orquesta, incluyendo primeras mundiales de Villa-Lobos, Luis Bacalov, Piazzolla, Ginastera, y otros ( www.giseleben-dor.com )

¿Cómo y por qué surgió su admiración por la música  latinoamericana?
– Nací y me críe en el Uruguay. Estudiaba el piano concienzudamente desde los 4  años, pero desde pequeña también aprendí a tocar la guitarra, como autodidacta y zurda, lo cual me puso en contacto directo con el folclor de muchas naciones latinoamericanas. Me encantaban los ritmos, los colores, la inmensa variedad de sones y armonías del continente sudamericano.

Ud. nació y creció en el Uruguay; vivió muchos años en Israel, donde están ahora sus padres- nacidos en Polonia- y sus hermanos, que son uruguayo/israelíes;  su marido es Israelí y sus dos hijos nacieron en Israel; Ud. vive en Estados Unidos  hace mas de treinta años y es ciudadana americana. ¿Dónde esta su corazón? ¿Con que país se siente más identificada?

El mundo parece cada vez más pequeño, no por la globalización solamente, sino por la verdad ineludible de la constante emigración e integración humana y de la facilidad de transporte en nuestro tiempo.
Culturalmente, mi alma abarca, refleja y celebra ya todas las sensibilidades adquiridas a través de las generaciones pasadas y la mía propia. De mis abuelos absorbí  cultura de la Europa Oriental, uruguaya soy y seré siempre. Como ve, conservé el castellano, el idioma en que me resulta más fácil leer, y que hablo con un coloquialismo típico montevideano. Israel ya estaba en nuestros corazones cuando desde la más tierna niñez aprendíamos hebreo en una escuelita especial, y yo viajo a Israel varias veces al año, sea para dirigir orquestas o para ver a mi familia. A mis hijos los eduqué como judíos americanos, identificados con su herencia cultural y tradiciones milenarias así como con su patria norteamericana. Hoy en día, si estoy fuera de los Estados Unidos seguramente lloro cuando se toca el himno americano, que es muy solemne y me recuerda toda mi vivencia de tres décadas allí, incluidos muchísimos conciertos del 4 de julio. Curiosamente, cuando tocan el himno uruguayo fuera del Uruguay me llena una gran alegría, me sonrío, porque me recuerdo de bien realizada.

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