El destacado director sueco Mika Eichenholz de paso por Chile como invitado de la Orquesta Sinfónica de Chile, OSCH, dirigirá este fin de semana dos conciertos especiales dedicados a compositores latinoamericanos. Tras un éxito rotundo en los conciertos del “Universo Shakespeare”, el director nos cuenta de su relación con la música, y con las obras latinoamericanas que interpretará, junto con la Orquesta Sinfónica de Chile y el Coro Sinfónico de la Universidad de Chile.

Entrevista a Mika Eichenholz de paso por Chile como invitado de la Orquesta Sinfónica de Chile

Aunque viajando por el mundo hasta “olvidar su propia dirección” y dirigiendo sinfónicas tales como la de Estocolmo, Hamburgo, Salzburgo etc., el director siempre se siente como “en casa” en Santiago. Gracias a sus numerosas participaciones con la OSCH, ha estrechado una relación especial e íntima con los músicos de la orquesta. El programa latinoamericano que nos ofrecerá estos 23 y 24 de marzo representa un reto para él porque es un repertorio que no está “acostumbrado a interpretar”.

“Para los músicos es muy especial este programa, representa sus raíces, creo que van a disfrutar mucho al tocar estas obras, ellos más que nadie aprecian los matices de colores de las obras y todas las posibilidades que ofrecen.”Uno de los estrenos en Chile de este fin de semana es la obra del brasilero Heitor Villa-Lobos: Choros. Es una obra diferente que al director le parece muy profunda y poderosa, muy seria.Inspirada en música tradicional, “es una obra fantástica, con fuerza y llena de tensiones, en la que se siente esa tristeza melódica que se quiere transmitir del Choro (llanto). Pero es casi imposible describir esta obra, solo hay que ir y escucharla por sí mismo.”

En el programa que se nos ofrecerá este fin de semana también cabe destacar el estreno de Héroes y Triunfos del compositor chileno Juan Pablo Barrera, a quién Mika Eichenholz conoce y con quién intercambió mucho para la preparación de la obra, ésta es más “llana, más abierta a la lectura, más cercana a la palabra.”

Le preguntamos cuál es su compositor favorito y nos contesta que deberá tener como 10 o 15 de ellos, puesto que sería imposible quedarse solo con uno: “tengo uno por cada día diremos, según cómo me levante”. Aprecia la fuerza de Tchaikovsky, la claridad de Stravinsky, de pequeño le encantaba Brahms, pero ahora este es uno de entre los tantos que le fascinan. Estos compositores son como parte de su familia, la pasión por la música no nació o llegó a su vida de repente en su infancia si no que siempre estuvo. “La música es mi lengua materna.” El artista siempre vivió con y por la música, de padre violinista, creció sumergido en el universo de la música y sus grandes obras.

“El lenguaje de la música es más fuerte, más claro y más bonito que el sueco, el español, el francés o cualquier otro idioma.”

 

Entrevista por Sarah Derouet Martínez