El destacado músico nacional, Premio Altazor 2003, será el solista de esta obra que interpretará junto a la Orquesta Sinfónica de Chile  este fin de semana.

Entrevista a Celso López primer Cello de la OSCH y solista con la Sinfonía Concertante

Primer cello de la Orquesta Sinfónica de Chile desde el año 2001, Celso López Quiroz es hoy uno de los mejores cellistas del país lo que es avalado por el reconocimiento del público y la crítica. Premio Altazor 2003 en la categoría Intérprete Musical; Premio Víctor Tevah al Mejor Solista Nacional de la Temporada 2006 de la Orquesta Sinfónica de Chile y Premio del Círculo de Críticos de Valparaíso como mejor intérprete nacional.

Este viernes 6 y el sábado 7 de julio será solista de la Sinfonía Concertante de Serguei Prokofiev que forma parte del próximo concierto de la Sinfónica de Chile. Posteriormente, el miércoles 29 de agosto, participará junto a otros músicos de la Sinfónica de Chile e invitados, en el noveno concierto extraordinario de la Temporada de Música de Cámara que se encuentra desarrollando la agrupación orquestal en forma paralela a la Temporada Oficial de Conciertos 2012.

Celso López realizó sus estudios musicales en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y en la Musikhochschule Detmold-Alemania con Marcio Carneiro. Además ha participado en cursos de perfeccionamiento con Mischa Maisky en la Academia Chiggiana de Siena y con Pierre Strauch, en el Ircam en Paris.

Junto con ser un destacado intérprete de música de cámara, Celso López ha actuado como solista con orquestas de Brasil, Venezuela, Argentina y Chile, donde ha desarrollado una importante labor al dar a conocer el repertorio más moderno para su instrumento y estrenar composiciones de la gran mayoría de los autores chilenos. Del mismo modo, su repertorio incluye a destacados compositores internacionales como Barber, Berio, Crumb, Donatoni, Henze, Lachenmann, Lutoslawski, Stockhausen, Zimmermann y Dvorak, entre otros.

Conversamos con el músico sobre su carrera, su actuación como solista de la Sinfonía Concertante de Prokofiev y la música de cámara.

¿Cómo influyó en su carrera crecer rodeado de música? ¿Incide este ambiente en el amor de un intérprete por la música?

– Creo que el amor por la música es un sentimiento que llega con el tiempo, con el conocimiento y con las experiencias musicales. Al principio cuando eres niño la música es un juego mas, una actividad sensorial, lúdica, placentera, pero no se si puede hablarse de amor. Por supuesto que si influye el entorno familiar musical es mucho más fácil tener contacto con música y en particular con un instrumento. De hecho la mayor parte de los músicos provenimos de familias de músicos.

Usted estudió en la Facultad de Artes Patricio Barría, luego  en la Musikhichschule Detmold con Mario Carneiro, en la Academia Chiggiana con Mischa Maisky y en el Ircam en París con Pierre  Strauch  ¿Qué fue lo mejor que le aportó cada uno de estos maestros?   

-Son pocos los músicos que han estudiado sólo con una persona. La mayoría hemos tenido contacto con diferentes Maestros,  quienes nos han mostrado sus perspectivas musicales. En este sentido creo que todos somos un poco “autodidactas”, es decir filtramos el conocimiento tomando o no lo que nos funciona y vamos creando nuestro propio estilo de tocar. Creo que lo mas desilucionante es ver un alumno tratando de tocar como su Maestro o a la inversa,  ver Maestros tratando que sus alumnos los imiten.

Todas las personas con las que estudié fueron muy importantes para mí, pero creo que hacer música es algo que finalmente se aprende en la práctica, en el contacto con otros músicos, con la partitura y finalmente haciendo de uno su propio Maestro.

¿Cómo ha sido su experiencia como músico de la Orquesta Sinfónica de Chile?

-Entré a la Sinfónica a fines de los años ochenta, una época bastante difícil para la orquesta. Eran años de dictadura y teníamos que tocar en actos oficiales de gobierno incluyendo el 11 de Septiembre en el ex Diego Portales.También fueron los últimos años del legendario Victor Tevah como titular de la orquesta. Desde el año 2001 soy primer cello, lo cual ha significado mayor responsabilidad musical y sin duda un gran aprendizaje.

¿Qué significó haber sido “compañero” de orquesta de tu propio padre el destacado violista Celso López Aguila,  uno de los músicos más antiguos y queridos de la Orquesta Sinfónica de Chile?

-Con mi padre trabajamos muchos años juntos,  tuvimos momentos de gran complicidad y difíciles también. El falleció hace pocos años, hasta hoy lo sigo extrañando mucho, como colega y como ser humano.

TOCAR PROKOFIEV

¿Cuáles fueron las razones que lo motivaron para tocar la Sinfonía Concertante de Prokofiev? ¿Cómo la define?

-Propuse hacer la Sinfonia Concertante de Prokofiev pues es, sin duda, un ícono en el repertorio del cello del Siglo XX. Es un gran desafío poder tenerla en tu repertorio y la posibilidad de tocarla es un privilegio.

Esta es una obra definida como virtuosa ya que Prokofiev la compuso para Mstislav Rostropovich, considerado un genio del cello ¿Cuáles son las principales dificultades que la obra impone al solista? 

– Si bien es cierto es una obra compleja, no la definiría como virtuosa. Creo que la principal dificultad es que se trata de una pieza de larga duración (alrededor de 40 minutos) con todo lo que eso significa: una prueba emocional, síquica, física y de concentración.

Durante su carrera ha demostrado un gran interés por la música contemporánea,  lo que se ha manifestado en grabaciones y presentaciones ¿Qué proyectos tiene al respecto?

-Tengo dos obras fascinantes esperando en mi atril para estudiar, son: Nomos Alpha de Xenakis y la Sequenza XIV de Luciano Berio, espero poder darles el tiempo que merecen y ojalá poder tocarlas mas adelante. También tengo un proyecto de grabar un disco con música de principios del Siglo XX.

MÚSICA DE CÁMARA

-Comencé a estudiar en Argentina con un profesor fanático de la música de cámara que a los dos meses de estudio nos tenía a todos tocando dúos para dos cellos. Desde entonces no he dejado de hacer cámara, desde música barroca hasta contemporánea.

¿Con qué grupos ha tocado música de cámara? ¿Qué repertorios?

– Son tantos que no los podría enumerar, a veces más estables,  otras sólo para una ocasión. Son parte de mis experiencias hermosas con la música.

En el noveno concierto de la Temporada de Música de Cámara vas a interpretar con un grupo de colegas dirigidos por Zsolt Nagy; Pierrot lunaire Op. 21 de Schoenberg…

-Schoenberg, fundador del dodecafonismo fue defensor acérrimo de esta nueva técnica composicional y su principal impulsor en América Latina. No es la primera vez que interpreto esta obra, sólo que está vez la prepararemos con el director húngaro Zsolt Nagy,  quién es un gran conocedor de este repertorio.

¿Cree que la Orquesta Sinfónica de Chile debe continuar con la Temporada de Cámara?

– Ojalá que si, ya que hacer música de cámara es para todo músico una enorme fuente de enriquecimiento y para el público la posibilidad de conocer un repertorio fascinante,  el mundo más íntimo de la creción musical

Si le dieran a elegir entre Música Sinfónica y Música de Cámara ¿Con cuál se quedaría?  

Con la Música de cámara, pues allí encuentro la parte más introspectiva y reflexiva de los compositores, pienso principalmente en los últimos cuartetos de Beethoven. El problema de esta respuesta es que deja fuera a Mahler y eso sería algo difícil de soportar.

 

Nury Constenla