El músico, destacado intérprete de música clásica y popular estrenará la obra “Meeelaan” de Wynton Marsalis con la Sinfónica de Chile en el próximo concierto de la Temporada dedicado a la música de compositores americanos como Copland, Bernstein y Gershwin.

Nelson VInot interpretará Meeelaan de Marsalis en estreno en Chile

El público que asiste a los conciertos de la Sinfónica de Chile los fines de semana difícilmente podría imaginar que el Primer Fagot de la principal orquesta del país se inició como intérprete de rock y que tocó en diferentes escenarios con sus bandas. Es que la historia musical de Nelson Vinot escapa de toda lógica. Al contrario de lo que habitualmente suele ocurrir él pasó del rock a la música clásica, pero sin dejar de lado la música popular.

En 1990 ganó el concurso como Ayudante de Solista en fagot de la Sinfónica de Chile y diez años después el de Solista que ocupa hasta hoy. Su versatilidad musical le impide encasillarse,  por eso prefiere no ponerle apellido a su quehacer porque, confiesa, “amo la música independientemente de su forma y de su estilo”. Por eso combina su trabajo de Primer Fagot de la Sinfónica de Chile con proyectos de música popular que desarrolla en gran parte con su esposa e hijos, todos músicos como él. Una vida que incluye también una especial atención a su hijo discapacitado.

Vinot también ha conocido el aplauso internacional como fagotista y compositor de su propia música que proviene del rock, el jazz, el folclor y la música popular en general. Todo empezó cuando en 1999 viajó, apoyado por la Universidad de Chile, a Karlsruhe y Aachen, Alemania, para realizar estudios de perfeccionamiento en fagot, música de cámara y metodología de la enseñanza en fagot. En esa oportunidad ofreció conciertos y se contactó con fagotistas de ese país, surgiendo la posibilidad de volver. Al año siguiente fue invitado como representante chileno al “Congreso Mundial de Música de la Asociación Internacional de Dobles Cañas” en Buenos Aires. Allí mostró sus propias composiciones y arreglos de música latinoamericana de autores populares emblemáticos como Chabuca Granda, Violeta  Parra y Atahualpa Yupanqui, las que interpretó junto a músicos invitados como los  jazzistas Pablo Lecaros, bajo, Pedro Green, percusión, Jorge Díaz, guitarrista. “Resultó una mezcla atractiva que me dejó muy conforme y que encantó al público”, recuerda Vinot.

Fruto de ese concierto realizó el CD “Nelson Vinot & Quintett”,  que tuvo una distribución mundial a través de esta asociación. El proyecto musical obtuvo destacadas críticas en las revistas musicales Double Reed (Estados Unidos) y Les Bassons (Francia) por la fusión que hace Vinot del timbre del fagot con instrumentos clásicos y folclóricos como también la incorporación de ritmos basados en la música chilena y afro latinoamericana. Desde 2004 a 2007 realizó exitosos conciertos en Alemania junto a músicos chilenos, peruanos y alemanes.

Este año un grupo de estudiantes de cine de la Universidad de Chile encabezados por David Parra se interesaron por realizar un cortometraje sobre Nelson Vinot y su diversidad musical para un trabajo de la Escuela de Cine. Contaron con el apoyo del Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile, CEAC,  para realizar un largo seguimiento a Vinot durante su trabajo artístico con la Orquesta Sinfónica, con su grupo de cámara y con su familia desde el punto de vista musical y humano. El resultado es “Acorde de Sol” una producción que obtuvo una alta calificación en la escuela  y sobresalió dentro de la carrera. Llevados por el entusiasmo, decidieron presentar el cortometraje al Festival Internacional de Chile, Sanfic.  Quedaron  seleccionados dentro de un número importante de postulantes. La cinta será presentada al público en la pantalla grande entre el 17 y 25 de agosto de este año.

LA PARTIDA

¿Siendo un joven músico de rock en los años 70 cómo descubre la música clásica?

-Por casualidad. Un amigo me regaló un disco de la banda británica de rock sinfónico Emerson, Lake & Palmer  donde venía una versión de Cuadros de una Exposición que me llegó al alma. Me di cuenta que lo que me había atraído era la obra musical de Moussorgski y quise saber más sobre este autor.  Escuché la versión original para piano, luego la versión orquestada que hizo Ravel que es la que se conoce hoy.  Me acerqué a lo que era una orquesta sinfónica y me gustó el fagot. Me propuse estudiarlo, pero tenía  20 años y en el conservatorio de música me rechazaron. Gracias a un fagotista danés que me motivó a seguir adelante comencé a estudiar con él en forma particular. Me presenté nuevamente, esta vez con conocimientos sobre el instrumento y me admitieron.

¿Cómo “descubrió” la obra de Wynston Marsalis que estrenará con la Sinfónica de Chile este fin de semana?

-Conocí este concierto para fagot y orquesta de cuerdas denominado Meeelaan del compositor norteamericano Wynton Marsalis el año 2000 cuando fue estrenada en el Teatro Colón por el fagotista Milan Turkovic, quien la encargó al compositor. Esta obra está escrita originalmente para fagot y cuarteto de cuerdas,  pero puede ser tocada con orquesta de cuerdas como lo haremos en esta ocasión. Es una pieza escrita rigurosamente en lenguaje contemporáneo  con una alta influencia del blues y el jazz. Presenta desafíos, no sólo para el solista, sino también para todo el conjunto de músicos. Quizás ésta sea una de las motivaciones que me llevaron a proponer su estreno en Chile, como también la libertad sugerida por el autor que permiten al intérprete crear cadenzas en algunos puntos específicos de la pieza. Yo compuse tres, una para cada movimiento, donde  incorporo la improvisación.

Usted desarrolló un proyecto musical en Alemania con mucho éxito ¿Qué ha pasado con eso?

-La última vez que fui a Alemania fue el año 2007. Hemos tenido otras invitaciones y en febrero de 2013 iremos a Portugal, Suecia y Alemania con un nuevo proyecto que ahora involucra a mi familia.  Se trata de Quitrú y ya hicimos una gira por Europa.  El proyecto anterior fue muy gratificante, lo hicimos durante varios años, pero ahora estamos en una etapa distinta.