Por consejos de su maestra letona, Ilze Graubina, hermana de la ex esposa de Roberto Bravo, se inscribió para competir en el Concurso de Ejecución Musical Dr. Luis Sigall 1992 de Viña del Mar.  Quedó seleccionado y viajó desde su país, Letonia, miles de kilómetros para llegar a la Ciudad Jardín. Con sólo 19 años ganó el Primer Lugar.

Armand Abols con Concierto de piano en el Teatro UChile

La historia de Armands Abols es particular. Uno de los premios del concurso fue volver a Chile cuatro meses después para tocar con la Orquesta Sinfónica de Chile en las Semanas Musicales de Frutillar. “Allí pasó algo que cambió toda mi vida porque conocí a una chilena, nos enamoramos y hoy es mi esposa con la que tenemos una hija”.

Pero no fue fácil ese tiempo. A la lejanía tenían que sumar la falta de dinero para financiar los viajes. Trabajaron como meseros y juntaron el dinero para que Abols finalmente se radicara definitivamente en Chile el año 1997.

Hoy, veinte años después, convertido en un pianista consagrado que toca habitualmente en los mejores escenarios de Chile y Latinoamérica, celebrará el vigésimo aniversario de aquel día que, con el Concierto para piano y orquesta de  Franz Liszt, el mismo que interpretará este viernes 31 de agosto y sábado 1 de septiembre en el Teatro Universidad de Chile con la Sinfónica de Chile, rememorará una parte impresionante de su vida.

¿Cuál es la relación de su debut en Chile en 1992 con esta obra y la versión que hará  ahora como un pianista consagrado?

– Seguramente hay algunas diferencias porque algo habré cambiado durante estos años. Es bonita y emocionante la sensación porque es el primer concierto con orquesta que toqué en Chile hace 20 años y que me abrió las puertas para ganar el concurso y todo lo que vino después.

¿Cómo define este concierto de Liszt?

– Es un concierto virtuoso, poético, optimista, que tiene pasajes muy difíciles para el piano. Resultó bastante novedoso para la época de su creación porque de cierta manera se acerca más a la sinfonía, pero no en cuanto a la duración sino a la disposición de los  movimientos que aunque vayan de corrido, está dividido en cuatro partes, aunque algunos musicólogos consideran que son tres.

La orquesta tiene partes tan protagónicas como las del piano. ¿Esto representa alguna dificultad?

– Hay  pasajes de la orquesta que no son muy extensos,  pero sí muy importantes. No, no resulta difícil para el solista sino más bien entretenido llevar ese diálogo. La parte poética es el mismo motivo que Liszt usa después para el final.

¿Qué ha sido lo más importante que ha realizado en Chile durante los 17 años que lleva radicado en el país?

– Para mi  todos los conciertos son importantes, independiente del lugar, pero sin duda estoy muy feliz de haber sido invitado a tocar en escenarios reconocidos como el Teatro Universidad de Chile con la Orquesta Sinfónica de Chile; en el Teatro  Municipal con la Orquesta Filarmónica, con la Orquesta Sinfónica de Providencia, en las Semanas Musicales de Frutillar y entre otros.

¿Y en lo internacional?

– Mi mayor contacto es en Latinoamérica, por tercera vez he tocado con la Orquesta Sinfónica de Cuyo en Mendoza, con la Orquesta Filarmónica de Montevideo, Uruguay. Y antes toqué en Estados Unidos y en Letonia.

¿Cómo es su vida en el sur de Chile con tu esposa, hija chilena y su labor docente?

– Además de estar viviendo en Valdivia, en una ciudad  privilegiada, en la región de los Lagos y los Ríos, para mí la más bonita de Chile, estoy contento de trabajar en el Conservatorio de Música de la Universidad Austral de Chile, donde soy docente desde hace casi 10 años, estoy agradecido de mis colegas y de la Universidad  por haberme aceptado allá donde hago clases a 15 alumnos.