En esta entrevista, el coreógrafo rumano francés  recorre su viaje como director artístico del Ballet Nacional Chileno, y también reflexiona sobre el programa que marca su despedida.

Texto: Marietta Santi (Periodista, crítica de artes escénicas, miembro del Círculo de Críticos de Arte).

Entrevista a Gigi Caciuleanu director artistico del Ballet Nacional Chileno

Gigi Caciuleanu aparece luego de un ensayo de su última colaboración como director artístico del Banch. Está descalzo y su rostro acusa el ejercicio prolongado, pero su entusiasmo no decae. Quiere hablar de “Cuerpos” y “Noche Bach”, programa que marca su despedida de la compañía chilena con que trabajó doce años.

“Hablemos de cosas bellas, espirituales”, dice. Y con eso se refiere a la comunión que logró con cada uno de los integrantes de la compañía universitaria, y también a cómo su manera de enfrentar la danza se encarnó en ellos.

Conversé por primera vez con Gigi Caciuleanu a días de estreno de “Gente”, en el Museo de Arte Contemporáneo. Era Marzo de 2001, y Gigi había sido nombrado director artístico del Ballet Nacional Chileno en enero de ese año. La energía inundaba el espacio. Los bailarines se movían de un lado a otro, ensayando,  mientras el coreógrafo enfrentaba la grabadora con humanidad, sentimiento y pasión, pese a su español dificultoso.

La pieza fue un éxito, el público bailaba junto con los intérpretes la canción Imagine, de Lennon,  además de reconocer a Pink Floyd, Piazzola y Mozart. Recibió el Altazor y llenó cada una de sus funciones. Se iniciaba un ciclo vertiginoso, plagado de giras, estrenos, críticas y desafíos.

Las conversaciones-entrevistas con Gigi Caciuleanu se sucedieron año a año, estreno a estreno. Hasta llegar a hoy, que él y el Banch terminan una fructífera relación de compromiso con la danza.

Conociendo algo al coreógrafo es fácil adivinar que “Cuerpos” (2002) y “Noche Bach” (2005) no responden a una elección azarosa. “Hay dos mensajes, relacionados con dos preocupaciones que siempre tuve, la parte corporal-espacial y la parte mental. Bach es universal, pertenece a la humanidad. Siempre pensé que el Banch debería tener un nivel internacional y proyectarse en la geografía mundial. Cuando digo Bach es el Banch con Bach, en otros lugares la gente decía Noche Banch”,  comenta Caciuleanu.

En cuanto a “Cuerpos”, el mensaje obedece a motivaciones afectivas: “Hay un mensaje personal y muy humano para cada uno de los bailarines. La obra nació por la necesidad de poner en valor los cuerpos de cada uno de ellos. Fue un encuentro entre mi persona y la persona de cada uno de los bailarines. Fue una prueba de mística de mi parte y de ellos.  Fue muy importante porque se estrecharon los lazos no con la compañía como ente, sino con cada uno. Con Jorge, Carola, Vivi, Paola, Kana, César, Mauricio, Natalia, Cristián…” Y se detiene el tiempo necesario para nombrarlos a todos.

“Noche Bach” vio la luz cinco años después del arribo de Gigi, cuando la comunicación coreógrafo-intérpretes llegó a ser completa. Los bailarines entienden las inquietudes del coreógrafo. Siguen sus reflexiones, saben encarnarlas. “Pasó que pude hablar con los chicos de la matemática, de la gramática del movimiento. Una frase coreográfica está construida como una frase literaria, pero va más allá porque hablas con tu propio cuerpo.  Una partícula subatómica puede estar en un lugar  y en otro al mismo tiempo. Pienso, intuitivamente, que eso puede pasar con el cuerpo. De eso habla Noche Bach, a pesar de que esté muy estructurada te da la posibilidad de ir cada vez a otro lado, no solo ejecutar movimientos de la A a la Z, sino que descubrir en el cuerpo del bailarín, en mis ojos como coreógrafo, y en los ojos del tercer punto de triángulo, que es el espectador”.

(TE INVITAMOS A SEGUIR LEYENDO ESTA INTERESANTE ENTREVISTA EN EL PROGRAMA DE SALA QUE ESTARÁ DISPONIBLE DURANTE LAS FUNCIONES, ENTRE EL 6 Y EL 22 DE NOVIEMBRE EN EL TEATRO UNIVERSIDAD DE CHILE)