Entrevista a Josep Vicent, director español invitado por la Sinfónica

Director de la Orquesta de las Islas Baleares y de la World Orchestra,  el joven y talentoso músico valenciano, que además de director es un extraordinario solista en percusión y compositor, tiene a su cargo los dos próximos conciertos de la Sinfónica de Chile. El primero de ellos dedicado a Johann Sebastian Bach y el segundo con obras de Rossini, Shostakovich y Tchaikowsky.

Josep Vicent

El director de orquesta valenciano Josep Vicent visita por primera vez Chile para hacerse cargo de dos conciertos de la Temporada 2013 de la Orquesta Sinfónica de Chile. Graduado “Cum laude” de los Conservatorios de Alicante y Amsterdam, es director de orquesta y “Embajador Cultural de la Fundación Cultura Paz” desde 2009. Actualmente es director de la Sinfónica de las Islas Baleares y Director Titular de The World Orchestra desde 2004,  un proyecto de jóvenes músicos de todo el mundo que se reúne tres veces al año con el objetivo de recorrer los sitios del planeta donde sienten que es necesario llevar la calidez que puede provocar la música. Conciertos por la paz de la Unesco, Conciertos para los refugiados de Líbano en Chipre o el proyecto de gira solidaria por los estados del desierto mexicano, dan cuenta de esta labor solidaria.

Pese a su juventud, es un extraordinario percusionista además de director y compositor. Tras su graduación de los Conservatorios de Alicante y Amsterdam, Vicent inició una extensa carrera como solista y fue Director Artístico del Amsterdam Percussion Group, con el que realizó una amplia discografía y recibió premios como el “Excelence in Performance Award of Recognition”.

Como director ha tenido una importante carrera internacional frente a agrupaciones como la Orquesta del Teatro Royal de la Monnai, la Kiev Symphony, la Orquesta Nacional de España, la Gewandhaus Orchester Leipzig y la Filarmónica de Montevideo, entre muchas otras.

Aunque reconoce que la crisis económica ha afectado a los artistas en España y que es “una época difícil para la cultura” afirma que “la música, cuando genera energía se convierte en gestión”.

“La música es una profesión de la que estoy tremendamente agradecido, la sensación que se vive en el escenario cuando la gente comparte lo que se les está dando me llena completamente, afirma y agrega que “la música no se hace sólo para vender entradas, se hace para mejorar la vida de las personas”.

¿Cómo se produjo la posibilidad de venir a dirigir a la Orquesta Sinfónica de Chile?
-Mi actividad en esta parte del mundo se inició hace unos años con mis colaboraciones en Uruguay, a partir de ese momento se ha ido intensificándo y finalmente recibí una propuesta de mis agentes en Madrid para venir a conocer su magnífica orquesta en Chile. La decisión fue tomada por la comisión de programación que decidió invitarme, lo único que yo hice fue aceptar de buen gusto esa invitación.

¿Qué sabe de la Orquesta Sinfónica de Chile?
-Desde que se produjo la invitación a venir me interesé por su sonido y su trayectoria y realmente los felicito por su trabajo. Sin duda son una formación de excelente nivel y con un magnífico futuro por delante.

– Usted es un músico versátil que  tocó como solista del grupo Amsterdam Percussion Group, dirige a The World Orchestra y otras agrupaciones internacionales yendo de lo sinfónico y lo  lírico a lo contemporáneo, ¿Cuáles son sus expectativas ante un programa dedicado a la música de Johann Sebastian Bach?
-Mi actividad con el Amsterdam Percussion Group fue una escuela imprescindible para mí, de un grandísimo aprendizaje de los repertorios más diversos. En la última década la mayoría de mi tiempo lo he dedicado a dirigir orquestas europeas como la Orquesta del Teatro de La Monnaie en Bruxelas, la Nederlands Radio Metropol Orkest, Residentie Orchestra The Hague, las Orquestas de Kiev o Nacional de España y la Gewandhaus de Leipzig, entre muchas otras. Trabajo ahora como Director Titular de la Orquesta de las Islas Baleares, una formación también ecléctica y de gran diversidad interpretativa. Mi repertorio es amplio y mi línea directriz en un concierto busca los equilibrios sonoros y el discurso estético desde un punto de vista amplio. La música de Bach es un auténtico ejemplo de perfección estructural y personalidad creativa. Nos encontraremos con dificultades desde el punto de vista de la visión histórica de estas líneas musicales, pero estoy seguro que haremos una versión muy especial con la Orquesta Sinfónica de Chile. Las versiones de Stravinsky, Reger, Webern o Elgar le dan al concierto la diversidad colorística justa que necesita un programa como éste. La verdad, me hace mucha ilusión.

¿Qué significa Bach para usted como músico?
-Bach es sin duda una de las fuentes imprescindibles en la historia de la música. Tan perfecto que todos los elementos de sus partituras se presentan como indiscutibles a la hora de interpretarlas. Me emociona la combinación de una tremenda fuerza popular con la mística en su filosofía religiosa.

-En el segundo concierto que usted dirigirá en Chile destacan dos grandes obras de famosos compositores rusos de diferentes generaciones y la  popular Obertura Guillermo Tell de Rossini.  ¿Cómo define este programa? ¿Las obras tienen algo en común?
-Son éstas auténticas obras maestras del repertorio sinfónico. En todas ellas la orquesta tendrá que hacer uso de una enorme variedad colorística y energía sonora. La alegría, el sentido del humor y profundidad de la música de Rossini, especialmente en ese inicio para la sección de violonchelos me mueve el alma cada vez que la interpreto. Y la música rusa, en concreto Shostakovich y Tchaikovsky, abren una puerta renovadora de la música en su tiempo. De verdad tremenda la emoción contenida de la sinfonía Patética y la despedida del compositor con un grito sonoro y un llanto final… Todas estas obras pertenecen al grupo de mis repertorios favoritos y será un placer interpretarlas aquí.

Como embajador cultural por la paz, ¿Cree que la música tiene influencia en lograr  mayor armonía y solidaridad entre los pueblos?
-La música es indiscutiblemente el arma más eficaz para conseguir influenciar positivamente, generar ilusión y deseo de mejorar, educar en la felicidad y la armonía y entregar energía para el futuro del mundo. Lo he vivido de primera mano en las ya más de 15 giras internacionales diplomáticas solidarias frente a The World Orchestra.

¿Cuál es su cercanía con América Latina?
¡Total! Mis músicos más respetados, mis colegas más cercanos y algunas de las relaciones profesionales más largas y fructíferas las he tenido aquí.

¿Cómo ve el actual  momento de la música clásica en el mundo? ¿Está en crisis la música clásica?
-Se vive una etapa de enorme convulsión, difícil, de crisis y replanteamiento de las maneras de hacer, pero también de enormes oportunidades que hay que aprovechar. Podemos cambiar el mundo con el sonido sincero de nuestros instrumentos. Y en épocas como éstas el mundo nos necesita más que nunca.

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