El destacado director de orquesta chileno, Premio Nacional de Música 2012, abordará este interesante programa que incluye también La Valse de Ravel y los estrenos de Misa de Igor Stravinsky y Serenata para tenor, corno y cuerdas de Benjamín Britten, de quien se conmemora  el centenario de su nacimiento.

Juan Pablo Izquierdo 

Bolero  del compositor francés Maurice Ravel es una de las obras sinfónicas más conocidas e interpretadas del mundo y un ejemplo de gran fuerza didáctica acerca del manejo orquestal.  Cada nueva versión de esta famosa obra constituye un desafío para los músicos que tienen un rol protagónico y también para el director.  En esta ocasión será la mano experta del Maestro Juan Pablo Izquierdo quien llevará hasta el público una vez más esta música durante el concierto que la Orquesta Sinfónica de Chile ofrecerá los días viernes 5 y sábado 6 de julio, a las 19:40 horas, en el Teatro Universidad de Chile.

Juan Pablo Izquierdo se refiere a este concierto que, además del Bolero, incluye otras tres obras. “Tocaremos cuatro piezas que pertenecen a distintas épocas del siglo XX- explica el director- dos de ellas son una novedad y quizás sean primeras audiciones  en Chile: la Misa de Igor Stravinsky con la participación de la Camerata Vocal de la Universidad de Chile y la Serenata para tenor, corno y cuerdas de Benjamín Britten de quien este año  se conmemora el centenario de su nacimiento. En la ejecución de esta obra estará el tenor Rodrigo del Pozo y el cornista Matías Piñeira.

El director añade: “Como marco están, al  comienzo y al final,  dos obras de Maurice Ravel: La Valse y el Bolero,  que a mi juicio tienen una gran relación con las obras de Britten y Stravinsky. Ravel tuvo una influencia muy grande en la obra de Britten que se evidencia en una de sus obras tempranas Las Iluminaciones. Por su parte Igor Stravinsky fue siempre un gran amigo y admirador de Ravel. Para él obras como Dafnis y Cloe eran hitos en el mundo de la música en cuanto a armonía y orquestación. Y el Bolero, en particular, tiene esta pulsación rítmica reiterada que se emparenta con la obra de Stravinsky”.

El concierto partirá con el “poema coreográfico” La Valse compuesta primero para dos pianos y luego para orquesta. La obra surgió por encargo del empresario ruso de ballet, Serguei Diaghilev, quien finalmente consideró que la pieza  no se prestaba para coreografía, lo que provocó el quiebre de su amistad con Ravel. La Valse es una serie de valses de carácter straussiano, sometida a distintas transformaciones y se refiere a la Viena imperial de 1855.

Igor Stravinsky es uno de los compositores más influyentes del siglo XX. En esta ocasión, la Sinfónica de Chile estrenará una de sus obras menos conocidas, Misa, compuesta entre 1944 y 1948, una pieza neoclásica que responde al estilo del autor en ese periodo de su trayectoria. La Misa nació de la necesidad espiritual que tenía Stravinsky, quien la compuso para coro y conjunto de vientos siguiendo el rito romano pese a que él era ortodoxo. Esta determinación se basó en que sería imposible interpretar la pieza  dentro de la liturgia ortodoxa, pero si en la católica. La obra tiene la espiritualidad y sencillez propia de la complejidad neoclásica.

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