Con su cabello rojo, sus ojos muy azules y su figura atlética, James Cousins se ha convertido en “uno de los jóvenes talentos coreográficos más prometedores del Reino Unido”. Dicho nada menos que por el mismísimo Matthew Bourne, premiado director y coreógrafo británico, cinco veces ganador del Premio Olivier y una de las figuras más prominentes de la danza en el mundo.

James Cousins en ensayo - BANCH

James, con sólo 24 años, es un bailarín y coreógrafo reconocido internacionalmente. Algo que, confiesa, nunca soñó, pero que está aprovechando al máximo. Esa fue una de las razones que lo trajeron a Chile para trabajar tan lejos de su país. “Quería venir a Sudamérica donde no había estado nunca. Me pareció un reto interesante conocer “algo” nuevo y trabajar con un grupo interesante de bailarines”, afirma.

Sus primeros pasos de danza los dio en el colegio a los 11 años. En vez de entrar a un taller de fútbol o de rugby se interesó por uno de danza. “Eran 13 chicas y yo”, cuenta riendo. Motivado por su Maestro que vio aptitudes en él aceptó una invitación para tomar clases los sábados. “Ahí eran 200 chicas y yo”, agrega. Pero lo que realmente lo marcó fue asistir a los siete años a ver una obra de danza irlandesa. “Le pedí a mi madre que me comprara el video y aprendí todas las coreografías. Hubo algo de eso que quedó en mí, la energía del grupo, la coordinación, trabajar con muchas personas…”.

Luego de estudiar con Kylie Appleby y Llewellyn Sue, ingresó a la Escuela de Danza Contemporánea de Londres, LCDS, donde se graduó en 2010 con honores. Durante su tiempo en la Escuela de Londres, co-coordinó la tercera gira de la compañía LC3 junto con la directora Patricia Rianne y realizó tres obras diferentes con funciones en Londres y Verona (Italia).

En su meteórica carrera ha creado obras para su propia compañía, para LCDS y el Scottish Dance, además de realizar una presentación en el Palacio de Buckingham ante la reina y la familia real. Como bailarín, uno de sus mayores éxitos fue su participación en la aclamada versión de El lago de los cisnes de Matthew Bourne con un reparto únicamente masculino, “una idea genial alabada por millones de personas”, dice Cousins. Con esta obra realizó una gira internacional, incluyendo cuatro semanas seguidas en  el New York City Center de Nueva York.

La coreografía entró fuerte en su vida luego de ganar el Premio “New Adventures Choreographer” creado en 2011 en honor a Matthew Bourne con motivo de la celebración de sus 50 años de vida.  Este triunfo le permitió montar sus obras en el Teatro Sadler Wells de Londres con funciones agotadas. La crítica calificó su trabajo allí como “excepcional”, “visualmente impresionante” y “lleno de invención”.

El año pasado Cousins participó en la  película Anna Karenina dirigida por Joe Wright con coreografía de Sidi Larbi Cherkaoui, compartiendo con la protagonista Keira Knightley.

CON CADA ADIÓS
El BANCH empieza la cuenta regresiva para el estreno del jueves 13 de junio de With every goodbye (Con cada adiós), la obra que hace un mes empezó a crear para la compañía nacional. Los primeros días fueron de conocimiento mutuo;  luego de unificación del lenguaje de cada uno de los bailarines con el del coreógrafo. “Ha sido un proceso bastante intenso. Mi trabajo es fuerte, pero he logrado mantener o equilibrar las fuerzas para generar contrastes entre la suavidad y la fuerza;  ha sido un reto para los bailarines estar en estas dos situaciones”, comenta.

Inspirada en historias y hechos de la vida real, la obra explora una serie de encuentros enternecedores y emotivos entre un grupo de 14 bailarines, creando un cuadro íntimo de relaciones humanas. “Mostraremos lo que ocurre antes o después de un adiós; lo que sentimos cuando nos dejan.  En la obra jugamos bastante con la idea de la repetición y cuando las cosas se repiten siempre ocurren de una manera distinta”.

A través de la mezcla de música clásica, contemporánea y electrónica elegida por James y de una atmósfera envolvente,  la obra coreográfica va expresando distintos sabores o sensaciones a la largo de su desarrollo.

¿Traía  una idea previa o ésta nació durante el trabajo con el BANCH?
-Traía ciertas ideas y cuando llegué fui incorporando algunos conceptos que se fueron generando. El tema nace de un poema de Tao Te Ching cuyo texto afirma: “Si comprendieras que todas las cosas cambian constantemente, entonces no habría nada a que aferrarse”. “Con la idea de que ‘con cada adiós aprendemos’  he querido dejar el título abierto para que el público pueda ir creando sus propios pensamientos a partir de lo que ve. No hay sólo un adiós porque la obra intenta expresar cómo podrían ser las distintas posibilidades de ese adiós”, explica el coreógrafo.

¿Podemos hablar de obra romántica?
-En algunos momentos hay mucho romanticismo, las  relaciones se cruzan y se muestran como un libro abierto a diferentes posibilidades como la amistad, el contacto madre e hijo, un acercamiento físico. Hay diferentes posibilidades de brindar sensaciones a partir de esas relaciones.

SU TRABAJO CON BOURNE  Y  CHERKAOUI

¿Cómo fue su experiencia con el gran coreógrafo Matthew Bourne?
-Fue una experiencia magnifica trabajar en su versión de  El lago de los cisnes, fue un espectáculo increíble, tuve la oportunidad de bailar frente a audiencias masivas seis a siete veces a la semana y el reto de tener que ir buscando elementos que me fueran motivando para ese desafío que iba más allá de lo técnico, sino que me enfrentaba a la construcción del guión, ligando luego al trabajo físico.

¿Qué significa haber ganado el premio “New Adventures Choreographer” que le permitió llegar al Sadler Wells, el teatro de danza más importante del Reino Unido ?
Fue un sueño hecho realidad. Cuando me enteré del premio sentí una enorme emoción, lloré, me sentía muy apoyado y emocionado, especialmente porque es un premio nuevo que lo brindara Matthew Bourne uno de los coreógrafos más reconocidos en el mundo.  Además por ser distinguido y valorado por un grupo de coreógrafos muy respetados del Reino Unido. El premio me ha permitido proyectar mi carrera internacionalmente. Pude trabajar con bailarines profesionales que veía en el escenario cuando estaba en la universidad. Ser apadrinado por Bourne en colaboración con un equipo tan brillante y presentar mi trabajo en el Sadler Wells a sólo dos años de graduarme fue algo que nunca hubiese imaginado.

¿Qué recuerda de su colaboración para la película Anna Karenina?
-Fue muy especial, yo estaba involucrado en una escena de danza, fue una gran experiencia trabajar con Sidi Larbi Cherkaoui.  Cuando estoy en algunos proyectos voy aprendiendo como coreógrafo, fue impresionante haber sido parte de ese proyecto, ver cómo trabajaba él con la gestualidad, con la suavidad de los movimientos y especialmente, con la construcción del espacio, como él iba generando estas arquitecturas espaciales. Otra cosa increíble fue compartir con una gran actriz como Keira Knightley, la protagonista de la pelicula.

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