A cargo de su nuevo director titular, la Sinfónica abordará una de las obras más profundas y complejas del gran compositor del periodo soviético, uno de los más importantes del siglo XX.

Leonid Grin y la Sinfónica

Dmitri Shostakovich describió su octava sinfonía como “un poema de sufrimiento e intento de reflejar la terrible tragedia de la guerra”.  El compositor ruso expresó: “Siento dolor eterno por aquellos que fueron asesinados por Hitler, sufro por cada uno que fue torturado. La guerra trajo mucha tristeza y destrucción, pero no he olvidado los terribles años previos a la guerra. De eso tratan mis sinfonías, incluida la Octava”. La obra, compuesta y estrenada en 1943, será interpretada por la Orquesta Sinfónica de Chile, bajo la batuta de su director titular, Leonid Grin, el viernes 25 de octubre, a las 19:40 horas, en el Teatro Universidad de Chile, luego de la ejecución del poema sinfónico El Lago Encantado de Anatol Liadov.

El concierto comenzará con El Lago Encantado de Anatoli Liadov, quien fue discípulo de Nikolai Rimski-Korsakov y profesor de algunos connotados músicos, entre ellos Sergei Prokofiev.  Esta obra recrea la calma que evoca el agua de un lago y las sensaciones que producía este efecto su autor.   Está inspirada por la música folclórica rusa, caracterizada por historias fantásticas y leyendas.  En  ella  Liadov  evoca un lugar legendario lleno de ninfas acuáticas, que transporta a un mundo de fantasía profundamente arraigado a la cultura de su país.

SHOSTAKOVICH Y GRIN

En la amplia e importante trayectoria de Leonid Grin, el nuevo director titular de la Orquesta Sinfónica de Chile, destacan sus ovacionadas presentaciones de las sinfonías de Dmitri Shostakovich en escenarios de todo el mundo, muchas de ellas transmitidas en directo por Europa.

Su cercanía con el gran compositor ruso, que vivió durante el período soviético, es personal y profunda. Para Leonid Grin, dirigir las obras de Dmitri Shostakovich tiene un significado donde lo musical se funde con lo vivencial. Relata que durante su época de estudiante en el Conservatorio del Bolshoi tuvo el privilegio de compartir con el gran Maestro ruso durante siete días. “Tuve el honor de observarlo mientras él preparaba una  sinfonía,  me sentaba con el manuscrito de la obra a escucharlo. Pude observar a este hombre en esos siete maravillosos días, fue impresionante para mí porque ocurrió poco antes de muerte. Esa experiencia me va a seguir siempre porque su música es parte de mi vida”, manifiesta el director.

La octava sinfonía de Shostakovich está dedicada a la defensa de Stalingrado en la Segunda Guerra Mundial.  Sobresale por su inspiración, su ímpetu y potencia épicos.  También por su lirismo y un soplo que transmite la complejidad y profundidad conceptual de la monumental obra del compositor ruso.

 

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