Considerado uno de los directores más distinguidos en el escenario internacional, el maestro israelí llega por primera a Chile para dirigir a la Orquesta Sinfónica de Chile en dos conciertos denominados A Rusia con Amor y Romances y Fantasías.

 Yoav Talmi

 

Director Emérito de la Orquesta Sinfónica de Québec en Canadá y Jefe del Departamento de Dirección orquestal en la Universidad de Tel Aviv, Yoav Talmi cuenta con una extensa y reconocida carrera musical a nivel internacional.
Ha dirigido así a numerosas orquestas de todo el mundo, entre las se cuentan la Orquesta Sinfónica de Hamburgo, la Sinfónica de San Diego y la Filarmónica de Munich, entre otras.
Graduado en la Academia de Música Rubin en Tel Aviv y en la Juilliard School en Nueva York, donde obtuvo los títulos en composición y dirección orquestal, fue galardonado con el premio “Frank Pelleg”, otorgado por el Ministerio de Cultura de Israel en julio de 2008, ello por sus logros artísticos de gran nivel durante sus largos años de actividad.
Su larga experiencia lo ha llevado a recorrer distintos rincones del mundo, pasando por Europa, Asia, América del Norte y Sudamérica, llegando a nuestro país por primera vez para tomar la batuta de la Orquesta Sinfónica de Chile, la que dirigirá en el concierto denominado A Rusia con Amor, el viernes 17 y sábado 18 de julio; y en Romances y Fantasías, el viernes 24 y sábado 25 de julio.
El primero de sus programas incluye así obras de tres compositores rusos: Mussorgsky, Schnittke y Tchaikovsky; mientras que el segundo abordará obras de Berlioz, Mauricio Arenas y Franck.
Reconociéndose ansioso frente a su inminente debut en Chile y agradeciendo la invitación del director titular de la Orquesta Sinfónica, el maestro Leonid Grin, Yav Talmi comentó acerca de algunos de los hitos de su carrera, las obras que dirigirá y sus expectativas respecto de este primer encuentro con el público chileno.

Dentro de extensa carrera musical hay varias experiencias que destacas. Entre ellas, que Ud. fue uno de los fundadores de la Nueva Ópera de Israel y su primer Director Musical. ¿Cómo se gestó aquello? ¿Qué significó dentro de su carrera?
En 1985, cuando la Nueva Ópera Israelí fue fundada, yo era el director de la Orquesta de Cámara de Israel. Como recién nombrado Director Musical de la Nueva Ópera Israelí, fue natural que la  Orquesta de Cámara de Israel se convirtiera también en la orquesta oficial de la ópera. Así, por los siguientes cuatro años dirigí todas las producciones de la nueva compañía. Debido al tamaño de la orquesta, primeramente incluimos sólo obras que pudieran ser tocadas con una pequeña orquesta, como  Dido y Eneas, de Purcell; Las Bodas de Fígaro, de Mozart; Orfeo y Eurídice, de Gluck; y El Barbero de Sevilla, de Rossini. Fueron años de verdaderos pioneros y de gran entusiasmo para mí y el país de Israel.

También fue Director Musical de la Orquesta Sinfónica de Québec durante 13 años, donde además fue nombrado Director Emérito. ¿Cómo llegó a Canadá y cómo fue esa experiencia?
En 1998 la Orquesta Sinfónica de Québec buscaba un nuevo director musical. Mi representante en Nueva York, ICM, propuso mi nombre como candidato. Así, llegué en abril de 1998 por primera vez a la capital de la provincia de Québec, sin saber mucho sobre su orquesta.
Al igual que los demás candidatos, dirigí dos programas distintos, para que la orquesta tuviera la oportunidad de conocerme bien y viceversa, es decir, para que yo pudiera conocerla.
El método de decisión fue a través de una votación triple: los miembros de la orquesta, la audiencia en la sala y el comité a cargo de la búsqueda.
Al final de la temporada, tras ver a todos los candidatos, mi representante en Nueva York recibió la noticia de que había sido escogido en forma unánime por las tres vías. Así comenzó  mi cálida y fructífera permanencia durante 13 años con la Sinfónica de Québec.

 Ésta será su primera vez a nuestro país, ¿Cuáles son las expectativas que tiene respecto de esta visita y de los conciertos que ofrecerá junto a la Orquesta Sinfónica de Chile?
Si bien he dirigido antes en Buenos Aires, Sao Paulo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, San José, etc., nunca he dirigido en Chile. He escuchado grandes cosas sobre el país y sobre esta Orquesta Sinfónica de Chile, por lo que realmente estoy muy ansioso por esta visita.

En su primer concierto abordará creaciones rusas de los compositores Mussorgsky, Schnittke y Tchaikovsky. ¿Cuál es su apreciación de estos músicos y de las obras que dirigirá?
El programa que abordaré en Santiago contempla obras que el director musical de la Orquesta, el Maestro Grin, me solicitó dirigir.
A menudo dirijo obras de los grandes compositores rusos con los que tengo afinidad: Mussorgsky, Tchaikovsky, Rachmaninov, Borodin, Glinka, Glazunov etc.
De sus seis sinfonías, la Segunda de Tchaikovsky – Pequeña Rusia – es una de las menos tocadas.  Por lo tanto, será un placer y un desafío volver a dirigir esta hermosa obra.

¿Qué podría comentarnos acerca del segundo concierto que dirigirá?
La obertura de “El Rey Lear”, de Berlioz es una obra que el público de todo el mundo rara vez tiene la oportunidad de oír. Yo pude grabar todas las obras orquestales de Berlioz para el sello NAXOS, con la Sinfónica de San Diego, durante los años en que trabajé ahí como director musical. Es la más larga y más dramática de todas las oberturas de Berlioz y podría ser un verdadero “descubrimiento” para el público en Chile.
Por otra parte, la Sinfonía en Re menor de Franck es una de mis obras favoritas desde hace tiempo.
En cuanto al estreno del Concierto para Guitarra, de Mauricio Arenas, hace poco pude recibir la partitura, ello en medio de una extensa gira de conciertos en Europa y EE.UU., por lo que estoy en la etapa de estudiar y aprender la música de este compositor chileno.