Quien es actualmente el más reconocido e internacional de los directores de orquesta nacionales, destacó el rol de la Sinfónica dentro de la escena cultural chilena, señalando que “desde su creación ha sido la gran difusora de la música nacional  y es hoy una institución imprescindible para la cultura de nuestro país”.

 Valdés Maximiano

                         

En 2008 el maestro Maximiano Valdés dirigió por primera vez a la Orquesta Sinfónica de Chile, esto luego de algunas invitaciones anteriores que no pudieron concretarse. Tras ello volvió a tomar la batuta de la orquesta en 2009, 2012 y 2013.
Este año regresa para dirigir dos de los últimos programas de la temporada 2015 de la OSCH, experiencia frente a la que se muestra feliz.
Nacido en Santiago, estudió en la Escuela  Moderna de Música y en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Chile. Posteriormente, en Roma, finaliza sus estudios musicales en piano y composición en el Conservatorio de Santa Cecilia.
Desde entonces no se alejaría más de la música.
Con una extensa y reconocida carrera a su haber, ha dirigido óperas en los teatros de Venecia, Bologna, Roma, Florencia y Catania, así como en la Opera de Paris, Niza y Lyon. En Alemania ha trabajado en la Opera de Berlín y Bonn, y en las orquestas de Dresde, Colonia y Bochum. En Inglaterra ha dirigido conciertos y grabaciones con la Sinfónica de Londres, la orquesta de cámara inglesa y de la BBC. También en Estados Unidos y Canadá ha estado al frente de las orquestas de  Filadelfia, Nueva York, Chicago, San Luis, Vancouver,  Ottawa, Toronto y Montreal.  En tanto, en Sudamérica ha tomado la batuta de las orquestas  del Teatro Colón, la Sinfónica de San Paolo y Belo Horizonte, entre otras.
En 2008 asumió como director titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y en 2010 como director artístico del Festival Casals de ese mismo país.
En 2015 vuelve al Centro de Extensión de la Universidad de Chile para dirigir los conciertos “Música, libertad y felicidad”, los días viernes 30 y sábado 31 de octubre; y “Sinfonías en Primavera”, el viernes 6 y sábado 7 de noviembre. En ellos abordará obras de Brahms, Riesco, Sibelius, Mozart y Berlioz.

 Podría comentar por favor cómo fueron sus inicios en la música, los primeros acercamientos.
Mi madre nos puso a cantar en coro desee que éramos muy pequeños. Luego, según creo, demostré tener facilidad para repetir lo que ella cantaba y desde entonces nació mi relación con la música.

 Ud. tuvo otros estudios formales en el ámbito humanista. ¿En qué minuto sintió que la música era en definitiva lo suyo, que quería volver a ella y dedicarse completamente al arte? ¿Fue difícil tomar esta decisión?
Al finalizar mi educación superior no estaba aún preparado para dedicarme por completo a la música, por eso seguí la corriente de mis compañeros, que ingresaban a la Universidad. Mi intención era ingresar a una facultad de Letras , que en ese entonces no existía, por lo que opté por Sociología, donde no alcancé a estar más de dos meses y acabé en  Derecho donde sí estuve tres años y medio.
Estos estudios no hicieron sino acrecentar la necesidad de encontrar un medio de expresión más libre y personal. Y ahí estaba la música. Luego de un largo viaje por el mundo, volví a dedicarme por completo y ya no tuve más dudas.
No fue para nada una decisión difícil. La tomé alegremente y luego, una vez que empecé mis estudios finales en Europa, me di cuenta que tendría que luchar mucho para salir adelante y que nadie me iba a regalar nada.

Hoy en día es el director chileno más reconocido a nivel internacional. ¿Qué significa para Ud. haber alcanzado tal prestigio?
El que tenga actividades fuera de Chile se debe a que mi carrera empezó en Europa a una edad en la cual se me dieron muchas oportunidades. Además he sido director de orquestas en Estados Unidos, España y Chile y esto ha hecho que mi nombre sea mayormente conocido. He tenido la ocasión y la fortuna de dirigir orquestas importantes lo que ha significado un desafío y una oportunidad de crecimiento artístico.

 ¿Cuáles han sido los principales desafíos que ha tenido como Director Titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico?
Desde luego ser merecedor de mi cargo y cumplir con las responsabilidades que trae consigo. La Orquesta, así como El Conservatorio Nacional, y sobre todo el Festival Casals, son tres instituciones de gran prestigio y de gran importancia para el país. Todas ellas, creadas por el legendario chelista Pablo Casals, están al servicio de la comunidad y cumplen con su misión de difundir y enseñar la música.
Yo dirijo la Orquesta Sinfónica y el Festival Casals y debo velar por la calidad de nuestros conciertos y presentar cada año en la Isla a los mejores músicos del panorama mundial en el marco del Festival.
Parte importante de nuestro trabajo consiste en difundir la música a todos los sectores de la población, cualquiera que sea su nivel económico, y de dar cabida en nuestras temporadas a los artistas nacionales que hayan alcanzado un alto nivel.

En 2008 dirigió por primera vez a la Orquesta Sinfónica de Chile, experiencia que ha podido repetir en otras ocasiones. ¿Cómo ve a la Sinfónica y qué significa para Ud. presentarse junto a ella?
Siempre será una feliz ocasión el poder dirigir a los maestros de la Sinfónica. Es una de las mejores orquestas de América Latina y tiene el honor de representar  la tradición musical chilena. Desde su creación ha sido la gran difusora de la música nacional  y es hoy una institución imprescindible para la cultura de nuestro país.

 En esta ocasión dirigirá a la OSCH en dos programas. ¿Qué podría comentar acerca de las obras que abordará en el primero de ellos?
La tercera sinfonía de Brahms es las más enigmática de las cuatro que compuso. Es una sinfonía más personal, que alterna movimientos de  gran dramatismo con otros más camerísticos e íntimos. Tiene la característica de de acabar cada uno de sus movimientos de manera tranquila y serena y nos deja con una sensación de una pregunta sin respuesta.
Encontrar la “voz” de Brahms en esta obra es lo difícil. 

Su segundo programa comenzará con “Canción de Primavera”, de Sibelius, de quien se conmemora su 150° Aniversario. ¿Cuál es su apreciación de esta obra y del legado de su compositor?
Sibelius es un compositor que sigue ganando adeptos cada día. Parece que su música atrae especialmente a jóvenes que se maravillan con el misterio que ella expresa. La Canción de Primavera es una pieza de juventud que sin embargo contiene ya los elementos típicos del lenguaje de Sibelius: Su color orquestal. Sus amplias melodías y hermosas melodías y un concepto progresivo en su técnica compositiva dan vida a esta bella y original composición.

 La Sinfonía Linz, de Mozart, es una obra bastante interpretada por las orquestas del mundo. Asimismo, La Sinfonía Fantástica representa una de las creaciones más reconocidas de Berlioz. ¿Cómo aborda estas obras que tal vez son más familiares para el público?
La Sinfonía Linz de Mozart así como la Fantástica de Berlioz son dos obras del gran repertorio sinfónico. Mientras la primera expresa con maravillosa inocencia su contenido por medio de una instrumentación perfectamente definida, La “Fantástica” se vale de una idea poética que articula su arquitectura y de una orquesta de grandes recursos tímbricos. Mientras una es ejemplo de armonía clásica, la otra rompe con los moldes de la forma y abre una nueva etapa de la música instrumental.