Mathieu Guilhaumon estuvo por algunas semanas en su país natal para ser parte del equipo que dio vida a una innovadora puesta en escena, que presentó la ópera La prohibición de amar, de Wagner.

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(Foto de  Klara Beck, Opera Nation du Rhin)

Con gran éxito de público y una muy buena apreciación por parte de la crítica se llevó a cabo, el pasado 8 de mayo, el estreno de La prohibición de amar (Das Liebesverbot), en la Opéra National du Rhin, Francia, puesta en escena en que el Director Artístico del Ballet Nacional Chileno, Mathieu Guilhaumon, participó como coreógrafo.

La ópera cómica escrita por Richard Wagner en 1834, está a cargo de la reconocida régisseur Mariame Clément, quien ya ha trabajo en varias ocasiones junto al artista francés. Así, cabe recordar que a principios de 2016 Guilhaumon debutó en el Royal Opera House de Londres precisamente como parte del equipo de la ópera La Estrella (L’étoile), de Emmanuel Chabrier, dirigida también por Clément.

El director del Banch estuvo a cargo así de la coreografía del coro, los cantantes solistas y extras de La prohibición de amar, comentando que “fue una experiencia muy divertida, en la que pude descubrir esta obra de Wagner, pero a la vez trabajar con un elenco que sí conocía, puesto que yo bailé 6 años en la casa de Rhin, por lo que ya había tenido acercamiento con este coro”. Agregó que “hubo también un componente emocional grande, porque finalmente fue como volver a la casa en la que estuve bastante tiempo”.

La obra fue la segunda ópera escrita por el compositor alemán, estrenándose en 1836, y en ella se reconoce la influencia de la ópera italiana. “Yo creo que Mariame hizo un trabajo bien interesante, pues logró hacer algo súper fresco, lo que le gustó mucho al público”, añadió Guilhaumon.

Así, se contemplan funciones hasta el domingo 22 de mayo en Strasbourg, para luego presentarse también en Mulhouse. “Estoy muy contento con la experiencia, porque es importante también siempre estar compartiendo con elencos extranjeros, mantener contacto con otras compañías, pues son nexos que pueden resultar enriquecedores para la compañía que dirijo”, sentenció el coreógrafo.