Será la primera presentación en Chile del virtuoso y reconocido músico español, y nada menos que una de las obras más emblemáticas del repertorio para guitarra y orquesta. Una pieza con la que además guarda gran cercanía, en parte por la amistad que cultivó con el propio compositor Joaquín Rodrigo.

Pepe_romero

 

Los premios y reconocimientos que ha recibido Pepe Romero a lo largo de su carrera son incontables. Hijo del talentoso guitarrista Celedonio Romero, creció inmerso en el mundo de la música, tocando por primera vez en una sala de conciertos cuando contaba con apenas siete años de edad.

Desde entonces no ha parado. Ha ofrecido conciertos en diversos rincones del mundo, bajo la batuta de destacados directores y acompañado por las más importantes orquestas. Y si bien ya ha tocado en tierras latinoamericanas, ésta será su primera vez en Chile, invitación que  gracias a su cercanía con el maestro François López-Ferrer, quien dirigirá el concierto en que actuará. “Él es hijo de un queridísimo amigo mío, el maestro Jesús López Cobos, así que lo conozco desde que nació. Así, me invitó a que fuera su solista en esta ocasión y yo acepté con muchísimo gusto, porque tenía muchas ganas de ir a Chile”, comenta en contacto telefónico desde España.

Agrega que el público latino es “muy cariñoso, muy entendido, un público extraordinario que conoce muy bien la música clásica, por lo que siempre he disfrutado mucho tocar en Latinoamérica. Además he escuchado maravillas de la Orquesta Sinfónica de Chile”.

El guitarrista, que se presentará en dos funciones, el viernes 2 y sábado 3 de septiembre, conversó con el Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile, CEAC, acerca de lo que ha sido su extensa y fructífera carrera, su cercanía con Rodrigo y la obra que interpretará, su visión de la música y parte de lo que será su presentación en Chile.

 

Ud. proviene de una familia de músicos. Pudo tocar con su padre y también lo ha hecho en innumerables ocasiones junto a sus hermanos. ¿Qué significa para Ud. compartir con su familia más cercana ese amor por la guitarra?

Para mí mi vida artística ha sido un verdadero milagro. Es una felicidad inmensa haber nacido hijo de Celedonio Romero, mi padre, que fue un extraordinario guitarrista y músico, y aprender a tocar la guitarra con él, al mismo tiempo que mis hermanos… y tocar juntos, es una cosa bellísima.

Tener la oportunidad de interpretar todo lo que es el repertorio de la guitarra, y además haber creado un estilo con el cuarteto de guitarra, ha sido maravilloso. Actualmente hay muchos en el mundo (cuartetos), pero nosotros fuimos los que creamos esa disciplina artística. Desde entonces nos han escrito muchos compositores que han compuesto obras maestras para cuatro guitarras, como también para guitarra y orquesta.

Yo tuve además la gran suerte, y el honor, de haber sido el solista que estrenó tres de los cinco conciertos para guitarra y orquesta que escribió Joaquín Rodrigo, de hecho el último lo escribió para mí y me lo dedicó.

Por lo tanto, toda mi trayectoria ha sido como una fantasía.

 

Precisamente actuará en Chile interpretando una obra maestra de Joaquín Rodrigo, ¿Cómo surgió esta cercanía con el compositor?

Joaquín Rodrigo era muy amigo de mi padre desde joven. Su cercanía conmigo y con mis hermanos aumentó cuando él escribió para nosotros el Concierto Andaluz.

Desde entonces surgió una relación que fue mucho más allá de solo la parte musical y profesional. Nos hicimos íntimos amigos. Pasamos muchas temporadas y veranos en su casa, él y su esposa en la nuestra, su familia también, en Bruselas… y surgió una relación entrañable a nivel personal. Pero esa misma cercanía también dio muchos frutos a nivel artístico, colaboraciones para obras de guitarra y orquesta, guitarra sola, etc.

 

En uno de sus escritos menciona que “cuando una obra ha causado huella en el corazón y alma del intérprete, nos encontramos en un momento decisivo”. ¿De qué manera esta obra ha dejado huella en Ud.?

Como todas las obras que son genuinamente inspiradas y que tienen un valor profundo, muy sentimental y muy bello, nos tocan en lo más profundo de nuestro ser. Esta obra la he interpretado cientos de veces, ¡tal vez mil!… y así, el Concierto de Aranjuez se ha convertido en uno de mis mejores amigos. Entonces, cada vez que lo toco se profundiza más la relación entre él y yo, y siempre brotan sentimientos nuevos, sentimientos que son de amor, belleza y cariño.

 

Ud. ha desarrollado una exitosa carrera. Ha logrado cautivar al público y la crítica, y ha sido reconocido en innumerables ocasiones en diversos países. ¿Cuáles cree que son las claves de ese éxito?

Yo creo que lo fundamental es tocar siempre con cariño, con amor, pasión, sintiendo la esencia de lo que uno hace y no preocuparse de cosas externas como la fama, los conciertos, en cómo eres en comparación con otros, sino hacer siempre lo mejor que uno puede y pensando en que uno está haciendo música, que es una cosa primero que todo para uno mismo.

La música va muy unida a la espiritualidad y a búsqueda de encontrarse con la propia alma del músico. Así, es algo como una meditación, un rezo, un canto de amor hacia lo que es el mundo en su totalidad. La música es una cosa que rompe  barreras, que rompe con las limitaciones. Uno debe tocar con la verdadera esencia de lo que es la música. La fama puede venir o no, pero eso no es lo importante, lo importante es lo que uno siente cuando está tocando, ya sea solo en su casa, sin que nadie escuche, o bien frente a otras personas. Ahí entonces estás dando tus sentimientos más profundos para la felicidad y el placer de los que están escuchando, y tienes que tocar siempre, sobre todo, con cariño para todo el público, con respeto y un sentimiento de agradecimiento con el compositor que ha hecho posible esa música que estás tocando.

 

¿Tiene claro ya con qué guitarra tocará el Concierto de Aranjuez junto a la Orquesta Sinfónica de Chile?

Sí, voy con una guitarra hecha por mi hijo, quien también se llama Pepe Romero, y que es un maravilloso lutier, uno de los mejores en mi opinión. Es la guitarra número 244 entre las que ha construido él.

 

Ha señalado también que “las guitarras tienen tal sensibilidad que cada una me dice cómo quiere ser tocada”. ¿Cómo quiere ser tocada la guitarra que traerá a Chile?

Con sutileza. Es una guitarra que tiene una voz potente, pero es sutil. Las notas altas son como la voz de una soprano maravillosa, y la cuarta cuerda diría que puede recordarnos al gran Ramón Vinay (de quien imagino que todos los chilenos estaréis muy orgullosos), y los bajos son como si fuera la voz de Siepi, un gran bajo profundo. Es una guitarra que tiene un timbre muy variado, que puede reír o puede llorar cuando está contando la historia de la música que canta.