El público de Semanas Musicales ya agotó la totalidad de las entradas para los tres conciertos que el conjunto nacional ofrecerá los días 1, 3 y 5 de febrero, bajo la dirección del maestro Helmuth Reichel.

 

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Ha sido la tónica recurrente desde hace años. El público de Semanas Musicales espera ansioso la llegada de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, y lo hace notar a través de la alta demanda por entradas para los programas agendados por la agrupación sinfónica de más larga trayectoria del país, las que a la fecha se encuentran totalmente agotadas.

En esta, la versión 49 del evento musical lacustre, la orquesta ofrecerá tres conciertos, el miércoles 1, viernes 3 y domingo 5 de febrero, todos a las 20:15 horas en el Espacio Tronador-Sala Nestlé del Teatro del Lago, con capacidad para 1.200 personas.

Los programas serán dirigidos por el maestro chileno radicado en Alemania, Helmuth Reichel, considerado uno de los directores con mayor proyección internacional, quien indicó que “Las Semanas Musicales gozan de gran prestigio a nivel internacional y atraen numeroso público tanto de Chile como del extranjero, enriqueciendo el patrimonio cultural de este país. Para mí será sin duda un gran placer poder participar en ellas junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, además de poder ofrecer tres programas diferentes, todos ellos con importantes obras. Sin duda será una hermosa experiencia”.

El primer concierto que ofrecerá la orquesta contará con la Sinfonía N°5 de Tchaikovsky y Andante para cuerdas de Alfonso Leng. El segundo en tanto contempla el “Festival Strauss”, centrado en obras compuestas por Johann Strauss II (1825–1899), apodado “el rey del vals” y uno de los mayores promotores de dicho estilo. Asimismo, se interpretará una de las creaciones de Johann Strauss “padre” (1804–1849) y dos de las 21 Danzas Húngaras de Johannes Brahms.

Para finalizar, la Sinfónica Nacional ofrecerá el concierto de clausura de la temporada 2017 de las 49° Semanas Musicales de Frutillar, con la Sinfonía N° 9 de Beethoven, junto al Coro Sinfónico de la Universidad de Chile, dirigido por el maestro Juan Pablo Villarroel, y con la participación de los solistas Claudia Pereira, soprano; Ana Navarro, mezzosoprano; Felipe Catalán, tenor; y Ramiro Maturana, barítono.

La obra, escrita por Beethoven en la última etapa de su vida, es considerada una de las más importantes del repertorio sinfónico y uno de los pilares de la música occidental, un himno a la hermandad, la universalidad y la alegría.