La obra del coreógrafo francés y director artístico del BANCH, Mathieu Guilhaumon, será presentada el viernes 4 de agosto en el Teatro Municipal de Temuco.

                                                

 

L’Heure Bleue (la hora azul), aquel instante preciso del día en que ya no es de día, pero tampoco es de noche; un tiempo suspendido entre dos mundos. Un espacio de tránsito donde todo puede suceder, donde todo cambia, donde de pronto algo se disuelve y se transforma. Esa es la descripción que el director artístico del BANCH, Mathieu Guilhaumon, realiza respecto del momento en que se inspira la obra que creó hace tres años.

Luego de abrir la Temporada 2014 del Ballet Nacional Chileno y tras presentarse con éxito en otros escenarios de Chile y Perú, L’Heure Bleue regresa a los escenarios, esta vez al sur del país, en una función que la principal compañía de danza contemporánea en Chile ofrecerá el viernes 4 de agosto a las 20:00 horas en el Teatro Municipal de Temuco.

El director del Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile, Diego Matte, organismo a cargo del BANCH, valoró la alianza con el Teatro Municipal de Temuco y su Corporación, lo que ha permitido llegar con la compañía hasta Temuco. “Esperamos que esta alianza sea permanente y que el público pueda ver la amplia gama de trabajos coreográficos que el Ballet Nacional Chileno desarrolla, y así contribuir al desarrollo de esta disciplina en la zona y su vida cultural”.

La obra, que si bien no representa una narración en sí, cuenta con pequeñas historias que fueron naciendo durante el proceso de creación. Así, cada bailarín tiene su momento de libertad enmarcada en la dirección de Mathieu, que representa a la sociedad.

La música también es un factor clave. “Siempre empiezo a crear con la música porque mi lenguaje coreográfico está muy relacionado con ella. Tenía las grandes líneas y la atmósfera de la obra en mi mente, pero fue difícil encontrar lo que quería. Después de cuatro meses estuvo lista: un Nocturno de Chopin, muchas obras para violonchelo y dos obras de un compositor inglés del siglo XVII”, comentó el coreógrafo en su momento.

A lo anterior se suma la importancia de la iluminación, porque la hora referida está relacionada con un color azul específico. “Trabajamos con la luz y la sombra, sobre dos paneles ubicados a cada lado del escenario y  el reflejo de los bailarines en el muro”, agrega el director, mientras que respecto del vestuario afirma que quiso algo simple en tonalidades sepia.